Parto Gemelar

Nuevo día, nuevas expectativas y sensaciones nos invadían al llegar al hospital, ya
llevábamos 2 meses de voluntariado.
Al llegar, nos dividimos como costumbre; algunas a pre partos y otras a neonatología. Al
llegar a pre partos nos encontramos con la unidad llena, muchas mujeres en trabajo de
parto, una mujer en particular nos llamó la atención, por lo que empezamos a ayudar a la
matrona que estaba terminando su turno a continuar con la atención de este parto ya casi
en expulsivo; fue un parto rápido, sin grandes complicaciones. Al momento de parir
notamos algo extraño; era un embarazo gemelar y nadie sabía sobre él. Se le comenta a
las alumnas para que le dieran la información a esta mujer ya agotada de parir a uno de
sus hijos, que juntara fuerzas para seguir pujando. En ese momento fue cuando el
escenario se puso complicado; al hacer el examen físico nos percatamos que la posición
de este bebé no era la correcta, no estaba de cabeza ni de pies; estaba transverso. En ese
momento estábamos todas apoyándonos mutuamente; solicitamos pabellón para cesárea
de urgencia a lo que la respuesta fue “el médico está almorzando, no puede” pasaban los
minutos y se hacían eternos, nuestra paciente agotada, fatigada y preocupada, pero no se
dio por vencida, veía en nosotros como poníamos todos nuestros esfuerzos para que su
segundo bebé lograra nacer lo mejor posible dentro de lo que se podía, lo cual la motivó a
seguir y reunir las fuerzas que quedaban. Luego de intentar todo lo que estuviera a
nuestro alcance, tratar que esta guagua rotara, sin ayuda del personal médico, nuestra
paciente no podía evitar pujar debido a las contracciones y fue cuando comenzó a
descender todavía en posición transversa por lo que al tacto se palpaba que venía un pie y
una mano. Tratábamos de mantener la calma, seguimos solicitando ayuda para una
cesárea de urgencia, los latidos fetales eran cada vez más lentos y fue cuando logramos
luego de insistir constantemente que el médico de turno aceptara el traslado de nuestra
paciente a pabellón para una cesárea. Salimos con la camilla corriendo a pabellón,
veíamos en su cara un cansancio gigante con ojos de no poder seguir. Al llegar al pabellón
el doctor deja que pase solo una de nosotras para asistirlo en esta cesárea; fue en ese
momento que al comenzar a posicionar a nuestra paciente se ve que venían los dos pies,
la explicación fue que en el traslado hasta el pabellón logró rotarse. Fue cuando el médico
decide retirarse del pabellón y se atiende el parto en presentación de pies que venía ya
muy avanzado; luego de estimular al recién nacido y logra llorar, la atención era 100% a la
madre, la cual estaba prácticamente desmayada por el agote en la camilla. La historia no
terminaba, nuestra paciente estaba sangrando mucho más de lo normal, su presión
arterial era tan baja que no lograba marcarnos en el monitor y seguía solo una de nosotras
dentro del pabellón porque no se autorizaba entrar a nadie más. Era difícil identificar bien
la zona para comenzar a suturar por el sangrado abundante, es cuando la adrenalina nos
ganó y a pesar que se nos prohibió, entró otra de nosotras a ayudar en esta situación
extrema; la vida de nuestra paciente estaba en juego. Luego de aproximadamente 1:30
hrs de suturar, logramos frenar el sangrado y estabilizar a nuestra paciente. El
agotamiento de nosotras también era muy grande, la adrenalina que sentimos durante
toda la mañana nos dejó muy cansadas. Trasladamos a nuestra paciente donde estaba su

marido y su otro hijo, nos fuimos a nuestra casa a duchar y descansar un poco para
después volver a ver a esta linda familia. Para nuestra sorpresa, nos encontramos con
estos padres sentados en la cama con sus gemelos en brazos, nos llamó mucho la atención
la fortaleza de esta mujer que seguía con energías y una sonrisa de agradecimiento luego
de vivir las peores horas de su vida. Cuál fue el tratamiento posterior que teníamos acceso
en estas circunstancias? darle fierro vía oral. Una situación como esta en Chile es manejo
de pabellón y con ese cuantía de sangrado una transfusión, pero son cosas que allá no son
posibles, sólo fierro oral que nosotras llevamos dentro de nuestros insumos.

Fundación Sindika

Sindika significa Puja en Lusoga, el idioma nativo de Uganda. Somos un grupo de matronas que queremos pujar con la mujer africana hacia una atención hospitalaria más digna y de mejor calidad, evitando que las injusticias en este mundo partan desde el momento en que nacemos.

Como mujeres y matronas, sentimos que debemos dejar este mundo mejor de como lo encontramos, a través de lo que sabemos saber, dar vida y cuidar de esta, es por esto que te invitamos a seguir leyendo, conocer un poco más de nosotras, de nuestro proyecto y involucrarte donando o participando como voluntario/a.

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